August 16, 2010

Algunas enseñanzas económicas de la historia de España

Desde hace siglos España apuesta con entusiasmo a caballo perdedor. Nuestra idea de la economía es la de las oscilaciones exponenciales de relajación: Formamos un buen capital gracias a un producto simple y que exige muy poco esfuerzo. Invertimos el capital en aventuras de alto rendimiento. Nos entrampamos hasta las cejas. Nos hundimos.

Castilla descubrió el apetito de Flandes por la lana de las merinas. Castilla hizo capital (e industrias punteras en su tiempo) con ese recurso. Con el capital exploramos América (no para colonizarla, sino para explotarla buscando oro). Encontramos plata y decidimos invertir en bonos de la deuda a cuenta del trabajo y la muerte de otros (indios y negros) en las minas de Potosí y Zacatecas. Cuando podíamos haber entrado en el comercio de especias cooperando con los holandeses, Felipe II cerró en 1580 el puerto de Lisboa a sus naves ‘heréticas’. Se agotaron las minas. Los bonos de la deuda dejaron de tener valor. Nuestra industria se arruinó y se arruinó el país.

Tras el esfuerzo de Carlos III, perdimos la oportunidad de engancharnos al despegue industrial europeo del XIX. Tras un comienzo de siglo XX esperanzador, nos metimos en peleas internas que arruinaron al país. En la época de Franco se apostó por  un desarrollo de escaso contenido tecnológico. España (el milagro español) creció con varios crashes como corresponde a un crecimiento de oscilación exponencial de relajación. Otra vez el motor era vender lo que no producíamos nosotros (como en Potosí) pero habíamos encontrado: El sol y las playas.

Desde 1980 algunos emprededores invirtieron con ganas en nuevas tecnologías: España se convirtió en líder de la industria solar. Pero ser líder e investigar exige esfuerzo. Es una inversión de crecimiento polinomial en vez de exponencial. No interesa a la masa del país y a sus gestores. No hay pelotazos.

Una parte substancial del crecimiento social español se consiguió mediante deuda para inversión de muy baja tecnología: la burbuja inmobiliaria. Otra vez el crecimiento exponencial con relajación en vez del crecimiento suave. Otra  vez el batacazo. Solo aprendemos de la historia que jamás aprendemos de la historia.

Hoy vamos a matar la poca tecnología propia que hemos creado: La tecnología solar. Los españoles, en general, no la entienden, y menos los portavoces de la mayoría de los españoles, los gestores que son elegidos cada 4 años, o aquellos que esperan ser elegidos.  Es una inversión de rendimiento lento, que exige esfuerzo propio, un esfuerzo continuado. No es brillante.

No es una subida brutal con una caída en picado. No se entiende en España.

Ayer nos decía el Sr. Blanco, uno de nuestros mejores expertos en finanzas y desarrollo social, que sería conveniente subir los impuestos. Otra vez la receta de los tres Felipes: Para conseguir liquidez, quitársela a los ciudadanos para pagar parados y caprichos disipativos como los AVEs (o como en su tiempo el caprichito de las guerras de Holanda).

En España no se entiende la realidad de la economía. Una realidad que se llama trabajo duro, educación, riesgo, dedicación. Nunca se ha querido el crecimiento suave. La idea ha sido siempre la subida brillante del cohete y el batacazo final del choque frontal.

[…]

Vía: España: El error eterno | Clima, blogs El Mundo, 16-08-2010, de Antonio Ruiz de Elvira

Me parece que Antonio vuelve a relacionar la política y la economía españolas con unos enfoques técnicos que debieran tener un conocimiento científico autóctono mayor que el actual (y que el histórico).

Comparto su opinión sobre el rol que tendría que jugar el “cambio climático” frente a otras líneas de la acción política de ZP, como la de la “alianza de las civilizaciones”, por ejemplo.

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